Nacidas de la arcilla
La vida no apareció en los océanos tal y como se ha creído, sino que nació en los lagos y pantanos, lugares secos y calurosos de día y fríos y húmedos por la noche, que se secan y se rehidratan. Hay además cuarzo y arcilla que facilita la unión de las cadenas de ácidos nucleicos.
La invención del interior
Gracias a que algunas moléculas son
hidrófobas (rechazan el agua) tienden a agruparse de tal manera que
en el interior se acumulan otras sustancias químicas y sólo tocan
el exterior por su cara exterior. La aparición de estos “glóbulos”
es fundamental para el nacimiento de la vida. Todas las gotas en todo
el planeta eran similares pues guardaban equilibrio entre volumen,
peso y resistencia a la membrana.
Gotas de vida
Estas gotas están “previvas”,es decir, comienzan las reacciones químicas entre ellas y se produce la
primera selección natural, quedando sólo las gotas mejor adaptadas
al entorno y con ventaja sobre todas las que pueden producir energía
y las que pueden reproducir su receta química.
Supervivencia asegurada
Ya se puede hablar de partículas
vivas. Contiene un ácido llamado ARN de un extraordinario poder: se
puede autorreproducir. Como es lógico, las gotas que poseen ese ARN
tienen asegurada la supervivencia de su especie.
La contaminación por la vida
El juego químico continua en su seno.
Se perfecciona el código de la reproducción. El ADN acaba
imponiéndose ante el ARN porque es más estable. La vida permaneció
en estado latente mucho tiempo y después bruscamente lo invadió
todo. El ADN está inscrito en una lógica evolución del universo.
El rojo y el verde
Estando todavía en una fase muy
primitiva, el árbol de la vida se divide en dos ramificaciones
apoyadas en dos grandes fenómenos: la flora en la fotosíntesis
(clorofila) y la fauna en la respiración (hemoglobina).
La flora y la fauna son dos mundos que
se separan pero se mantienen en relación simbiótica. La
fotosíntesis y la liberación de oxígeno provoca la creación de la
capa de ozono. La naturaleza experimentó todas las formas posibles de
reproducción y metabolismo, pero la vida eliminó las otras pistas.
En las grandes profundidades oceánicas, se sabe que hay una forma de vida extraña, organizada en torno de surtidores de azufrados del magma terrestre. Allí todo es amarillo y rojo, no hay verde porque al no haber luz no hay clorofila.
Los colores de lo viviente
Los colores de lo viviente
Los pigmentos son moléculas que poseen
electrones muy móviles, lo que les permite absorber la luz y la
construcción de cadenas moleculares. El color está vinculado, aunque estrechamente, a la vida.
Las coincidencias falsas
No se trata de coincidencias, lo que
sucede es que nuestra historia es el único relato que podemos
reconstruir puesto que el “resto” al no llegar a concluir nunca
no los conocemos, es decir hay muchas lagunas en nuestra historia. Y al ser nuestra historia nos parece única, extraordinaria, es el único relato que podemos reconstruir.
¡BOOOM! ¡BOOM! Explosión... próximamente, el resumen de la siguiente escena.
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